Histerico:
Preferentemente envía mensajes de texto en lugar de llamar, porque le permite prolongar la conquista, extender el juego sin tener que enfrentarlo realmente. Un llamado siempre es más concreto, más directo, debe dirigirse indefectiblemente a una conclusión. Los mensajes son la prolongada letenía de la espera que puede interrumpirse y así alargarse de acuerdo a sus ganas de mantener la tensión. Para ello puede dejar de escribir en cualquier momento de la conversación y reanudarla 2 días más tarde alegando una excusa tan desgastada como tener trabajo. Cuando por fin arreglan para salir se tomará dos horas para mirarla, hablarle, acercarse, hasta que en el momento en que ella está por darse por vencida EL se acerca y la besa, dejándola en vilo hasta la próxima salida. Si es que hay próxima… porque con el histérico nunca se sabe. No tiene que ver con la calidad de los besos, ni la intensidad de esa noche, tiene que ver con que logró su acotado y simple objetivo de saber que ella estaba interesada. Seguramente desaparecerá por más de unos días, y quien dice días puede decir semanas. Aunque siempre manteniendo un contacto vía mail, mensaje o teléfono en donde dejará deslizar un indicio de que en realidad no ha desaparecido del todo aunque tenga tantas cosas en su vida: trabajo, deporte, amigos, familia, y descanso que no tiene tiempo para volver a verla. Hasta que un día, porque tal vez se siente solo, o tiene la autoestima un poco baja, quiere divertirse, o sencillamente siente que ella ha perdido un poco el interés reaparece como si nunca se hubiese ido. El siempre está…pero no está.


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